Existen diversas estrategias básicas que podemos utilizar para intensificar las respuestas sexuales y el orgasmo. La más importante consiste en darnos cuenta de que el cerebro es nuestro principal órgano sexual. Podemos alimentarlo con estímulos de todo tipo: físicos, cognitivos, emocionales y farmacológicos, de esta manera los efectos de todos ellos se suman y revierten en la intensidad del orgasmo.

En el caso de las mujeres, la estimulación combinada del clítoris, la vagina, el cérvix, los pezones, los pechos, los labios y las zonas erógenas personales pueden incrementar la frecuencia y la intensidad del orgasmo.

Los hombres describen efectos acumulativos sobre el orgasmo cuando la estimulación del pene viene acompañada de la del escroto, los testículos, la próstata, los pezones, los labios y las zonas erógenas personales.

Los efectos de la estimulación combinada de estas regiones son acumulativas, ya que el efecto global sobre nuestro cerebro es la de estimulación de distintos nervios que transportan las sensaciones desde dichos órganos puede ser auditiva. La combinación de estimulación física con imágenes mentales y la fantasía puede intensificar aún más el efecto.

Para la mayoría de la gente, el afrodisíaco más potente es el amor, en el cual se aúnan la sinceridad, las caricias mutuas y la ternura.

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