Hay que advertir que no todos los investigadores han podido localizar el punto “G”, de manera que existe una cierta controversia sobre su existencia. El quid de la cuestión podría estar en que los investigadores emplean distintos métodos de estimulación para estudiar la zona del punto “G” y que no todas las mujeres tienen porque tener una zona “G” sensible.

Recientemente se hizo un estudio en veinte mujeres y se observó la existencia de correlación entre los orgasmos vaginales y el grosor del complejo clitoridiano-uretral-vaginal conocido como punto “G”. Según este estudio, la presión ejercida contra la pared anterior de la vagina puede ser más efectiva, cuanto más gruesa sea la zona del punto “G”.

La terminología Complejo clitoridiano-uretral-vaginal empleada por los investigadores nos alerta de que existen diversos órganos involucrados en esta compleja zona del cuerpo. Dichos órganos son los siguientes:

  • La pared anterior de la vagina
  • La uretra
  • La glándula de Skene (también denominado glándulas parauretrales o glándula prostática femenina).
  • Posiblemente otra glándula situada en esta misma zona (glándulas vestibulares de Bartholini).
  • Los músculos y los tejidos conectivos que rodean la zona.
  • Posiblemente también parte del clítoris.

El efecto de la estimulación del punto “G” podría ser principalmente el resultado de la estimulación de una única estructura (como la glándula prostática femenina) o bien el resultado de la estimulación de varias estructuras sensibles que se encuentran muy cerca unas de otras.

Nuestra recomendación es que, si la estimulación de la zona “G” nos da placer, disfrutémoslo, pero no nos sintamos obligados a encontrarlo. Algunas mujeres se sientes frustradas por no saber localizarlo. Es mejor que la consideremos una zona de placer sensual y sexual de que algunas mujeres disfrutan.

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