Los investigadores del Instituto Karolinska de Suecia tras estudiar a 552 participantes varones con sus respectivas parejas y  sus relaciones. Al analizar el ADN de cada uno de ellos, vieron que existía variantes en determinados segmentos del genoma que está relacionado con la vasopresina y descubrieron que el alelo “RS334” está relacionado con hombres que tienen problemas de convivencia en el matrimonio o porque son más propensos a mantener conflictos en la relación y divorciarse.

La vasopresina es una hormona relacionada con la respuesta sexual y sus efectos tienen más presencia en los hombres. Tener una variante de este gen puede influir en la capacidad del compromiso de los varones. En ser promiscuo o monógamo, incluso con la capacidad de lograr una convivencia feliz con la pareja.

En el estudio observaron que los hombres podrían tener una o dos copias de este gen “RS334” o no tener ninguno, los que carecían de esta variación genética eran los más devotos con sus parejas y también eran los que discutían menos en sus relaciones.

Se observó que los hombres que tenían dos copias de este gen no estaban casados y si lo estaban, acumulaban más crisis en su matrimonio y amenazas de divorcio.

No solo algunos hombres tenemos este gen también algunas mujeres. Un estudio, publicado en Evolution and Human Behavior, por el Psicólogo Brendan P. Zietsch, de la Universidad de Queensland, Australia, ha tratado de determinar si es que hay personas que están más inclinados a la infidelidad.

Se realizó el  estudio en 7400 gemelos finlandeses y sus hermanos, habiendo estado todos ellos en una relación por al menos un año, el Dr. Zietsch buscó el vínculo entre la promiscuidad y una variante específica de los genes receptores de vasopresina y oxitocina.

La vasopresina es una hormona que tiene un efecto poderoso en comportamientos sociales como la confianza, la empatía y la unión sexual en humanos y algunos animales. Por eso, tiene sentido que una mutación en el gen receptor de la vasopresina pueda alterar sus funciones y pueda afectar el comportamiento sexual humano.

El gen de la infidelidad femenina que se encontró es el “AVPR1A”, en este estudio se demostró que las mujeres que tenían esta variante podían ser más promiscuas e infieles.

Sabemos que los genes pueden llegas a tener una influencia en los seres humanos, pero hay muchos factores que pueden contribuir a la infidelidad y son muy difíciles de medir, y raramente una simple variación genética podría determinar el comportamiento.

Los genes tienen su peso y también las circunstancias personales, familiares, creencias religiosas y culturales con las que crecemos, el hecho de tener estas variaciones genéticas no significa que estemos menos capacitados para el amor, si no que se trata de una limitación en la capacidad social, ni estar condenado al fracasar como pareja, pero sí que aumenta la probabilidad de que ocurra y nos cueste el ser fieles con la pareja, matizó Hasse Walum uno de los responsables de la investigación.

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