Si tienes deseo sexual hipoactivo te damos algunos consejos

El trastorno de deseo sexual hipoactivo (TDSH), es la ausencia o disminución de sensaciones, interés, pensamientos o fantasías sexuales, de modo que la persona no tiene la necesidad o apetencia alguna para buscar placer o estimulo sexual.

Esto no quiere decir que la falta deseo constituya en si un trastorno, depende y varía según cada persona. Para poder hacer un diagnóstico, esta situación debe prolongarse al menos durante 6 meses y debe estar relacionada a sensaciones de angustia, ansiedad y dificultades interpersonales. 

Es uno de los problemas más difíciles de tratar debido al gran número de causas que conlleva al problema, se debe examinar los factores biológicos, las dinámicas motivacionales, afectivas y cognitivas.

Entre las causas habituales que pueden desencadenar el deseo sexual hipoactivo son: La ansiedad anticipatoria hacia las relaciones sexuales, los problemas en la relación de pareja, el miedo al abandono sexual asociado a conceptos negativos, la ausencia de comunicación emocional y sexual, la pérdida del placer y la satisfacción sexual, las actitudes sexuales negativas, la vergüenza, la culpa, actitudes negativas relacionadas con mensajes parenterales y religiosos. 

Te damos algunos consejos:

• Información sexual: Ayuda a las personas a obtener la información, las herramientas y la motivación necesarias para tomar decisiones saludables sobre el sexo y la sexualidad.

• Ejercicios para potenciar la relación con la pareja: Decir palabras positivas, haz cosas por tu pareja sin esperar nada a cambio, centrarse en lo positivo, recordar momentos agradables de la relación, hacer actividades agradables juntos y por separado, resolver los conflictos.

• Focalización sensorial: es una técnica muy utilizada consiste en varias fases, la primera es evitar el coito los primeros días y centrarse en las caricias o masajes evitando tocar los senos y genitales, el objetivo es que disminuya la sensación de ansiedad que puede provocar el acercamiento de la otra persona.  

Cuando las caricias ya resulten placenteras y no causen ansiedad, se puede pasar a la segunda fase, la cual será igual que la fase 1 pero, en este caso, ya se incluirán los senos y los genitales.

El objetivo de esta segunda fase es seguir explorando el cuerpo de la pareja y disfrutar de las caricias sin centrarse en los genitales.

La tercera fase de la técnica incluye todas las caricias anteriores y, en caso que, ambos miembros de la pareja estén excitados, se puede realizar el coito.

En este caso, la mujer  llevara el control y será la que este arriba, y la que guiaría el pene del varón hacia su vagina, realizando la penetración. Ella acerca el pene a la  entrada de la vagina, juega y manteniendo la mente en clave erótica.

En caso de que no haya ansiedad, se introducirá el pene poco a poco, y se quedarán quietos unos instantes. Posteriormente, se empezarán a moverse de adelante hacía atrás o en círculo de forma muy lenta.

• Entrenamiento en habilidades de comunicación: La habilidad de conversar o más bien su carencia puede ser motivo conflictos en la pareja. Suele ocurrir que uno  de los miembros rehúye el contacto con el otro porque éste habla excesivamente de sí mismo sin dejarle hablar y exponer sus opiniones. En otros casos uno de ellos apenas habla.

Para mantener una conversación hay que escuchar, hacer preguntas, dar una información adicional, llevar una conversación tomando la palabra y dejando que la otra persona pueda hablar.

• Trabajo de fantasías sexuales: Puede servir un libro, una película o cualquier estímulo que tenga que ver con los sentidos y que se aleje de la rutina, uno de los grandes enemigos de la pasión.

• La autoexploración y la masturbación: Son esenciales para descubrir tus zonas eróticas y los ritmos que te provoquen más placer.

• Ejercicios de Kegel: Es recomendable empezar tumbada con las rodillas flexionadas y los pies apoyados en el suelo. Contrae los músculos del suelo pélvico sintiendo que la vagina se cierra y se eleva, mantén la contracción 10 segundos y luego relaja la musculatura (el doble de tiempo de la contracción), de esta manera el músculo descansa para la siguiente. Repetimos esta acción hasta 10 veces, no te preocupes si al principio no llegas a los 10 segundos, poco a poco lo irás logrando.

A medida que vayas evolucionando, puedes realizarla sentada sobre una silla con las rodillas flexionadas a 90 grados y los pies apoyados en el suelo, y por último lo puedes realizar de pie.

Ayuda a fortalecer los músculos del suelo pélvico junto con la gimnasia hipopresiva, llegando a aumentar el flujo sanguíneo y la sensación en tus genitales.

• Hacer ejercicios: Se recomienda que se realice regularmente para mejorar el estado de ánimo y aumentar el nivel de energía.

• Tomar menos alcohol, dejar de fumar o consumir drogas.

Aunque cada persona es un mundo, es imprescindible acudir a un especialista que nos pueda ayudar. Lo importante sobre todo si estamos en pareja, es hablar de ello, trabajar la comunicación en todos los aspectos para poder llegar a pactos y acuerdos que nos aporten bienestar a ambos.

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